15 abril, 2026

Producir y abastecer, esa es la cuestión. Por Flor Goncalves.

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AGRO - BANDERINES -FOCOS PRENDIDOS DE DIA

Por estos lares mucho se habla de producción como si acaso se tratara de algo tan sencillo como todo aquello que debiera ocurrir a posteriori de que una semilla se plante, o un animal se críe. Una premisa cómoda para algunos y convenientes para otros. Una premisa banalizada permanentemente para expresar desmesuradamente que “se acompaña al agro”, “se fortalecen a las pymes” e incluso “se expone el enorme potencial de lo hecho en Misiones”, entre otros titulares idílicos que no resisten el más mínimo de los análisis.

En el back, eso que existe pero no se estila mirar:

La pregunta del millón: ¿cuánto de lo que consumimos en Misiones, producimos en Misiones?. O dicho desde otro poste, si acaso uno estuviera mirándolo todo desde un lote productivo: ¿cuánta producción misionera abastece a los mercados misioneros?. La respuesta no tarda en llegar y está a la vista de todos en góndolas, supermercados, carnicerías y verdulerías de cualquiera de nuestros 78 municipios.

Severa y alarmante a la vez, la respuesta se ilustra en imágenes harto cotidianas, de las cuales únicamente citaré tres:

1) Siempre que puedo me remito a las mujeres rurales, aquellas que tejen férreas redes silenciosas y colaborativas en donde sea que mires del mapa de Misiones. Emprendedoras empedernidas que hace décadas producen dulces y conservas capaces de abastecer mercados de cercanía, inclusive cadenas provinciales o regionales. Sin embargo allí permanecen, con sus puestos en las ferias de los pueblos, o a la vera de la ruta. Bancando siempre a la familia con frío, calor o lluvia. Con precios que apenas logran cubrir costos y frascos -que aú a pesar de 30 años de Ferias Francas -siguen sin ostentar códigos de barra.

2) También ilustra la cuestión un productor que mientras acarrea animales y cajones procura entender la lógica detrás de layouts armados ad-hoc en expos y ferias, donde alimentos y animales terminan relegados al fondo. Un lugar que pocas veces se disputa y que muchas veces se acepta sin mayores expresiones, amén de la pichadura y la bronca. Un ” layout” casi siempre diseñado más para la foto política que para la comercialización de
productos locales. Tan incómodo y enojoso, como cuando a un alumno que pregunta mucho lo derivan al fondo del aula para que no moleste.

3) Los hombres de traje tampoco escapan a las ilustraciones, porque son quienes justamente están al frente de las administraciones y gestiones de mercados concentradores, esos espacios en los que un paneo general basta para dimensionar que la mayoría de la verdura que comemos en esta tierra de mensúes, obrajeros y agricultores es made in “otras provincias”. Esa ecuación no es negativa si se contempla a Misiones como parte de un país, y saliendo de la percepción necia y caprichosa de entender a la provincia como una isla.

Pero resulta que Misiones alberga a unas más de 25.000 familias que resisten desde la chacra produciendo alimentos y animales, siendo allí donde la cosa cambia. De más está decir que la incapacidad de abastecer nuestros propios mercados no radica en las mujeres rurales, ni en los productores -ni en los hombres de traje. Incluso, tampoco es responsabilidad pura y exclusiva de un único actor social ni político. La incapacidad de abastecer nuestros propios mercados radica en un sistema colmado de organismos que no organizan y funcionarios que no funcionan.

¡Es tanto lo que nos queda por hacer!

Producir no es sólo lograr una buena cosecha. Es abastecer y sostener, garantizando calidad y volumen. Lejos de construirse con picos de oferta, los mercados se construyen con constancia. Y esa constancia sólo puede resultar con productores que producen, con un entramado de políticas públicas que trascienden gestiones y ofrezcan logística, infraestructura y financiamiento, además de decisiones comerciales que necesariamente se deben afrontar desde el sector privado.

Mientras tanto -y muy a pesar de escenarios críticos, delicados y para nada ideales, quienes producen siguen ahí, haciendo lo que saben hacer: cultivando, criando, cosechando e industrializando. Esperando algunas señales y pidiendo pista para esa carrera donde no sólo trata de producir, sino también de abastecer. Es únicamente allí cuando la producción deje de ser discurso para que se convierta en realidad.

Te invito a revisar cuántos alimentos made in Misiones tenés en tu mesa hoy.

 

María Florencia Goncalves │ Comunicadora especializada en Agro.

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