HAY VIDA DESPUES DE MILEI. Que el próximo gobierno trabaje en beneficio de los verdaderos intereses nacionales, conciba a la Argentina como un gran país capaz de desarrollar sus capacidades sin subordinarse ni alinearse con potencia alguna y nos haga sentir el orgullo de ser argentinos. Por Juan Carlos Neves.
EL PRESENTE
Las condiciones de vida de sectores mayoritarios de los argentinos han empeorado sustancialmente durante el gobierno de Javier Milei.
Podemos incluir sin dudas a los jubilados y pensionados, a los empleados del Estado, incluyendo a los miembros de las Fuerzas Armadas, trabajadores de la salud, docentes y trabajadores en relación de dependencia en general.
Los aumentos en rubros de consumo ineludible como el transporte público, la electricidad, el gas, el agua y el combustible superan largamente los aumentos de sueldos y la tasa de inflación.
Las pequeñas y medianas empresas que son la principal fuente de empleo han experimentado una ola de cierres que se reflejan en un aumento de la desocupación. El proceso comienza a extenderse a empresas importantes, algunas con una larga trayectoria y tradición en el mercado.
La sociedad, que confió en las reformas que prometió el presidente y aceptó estoicamente el esfuerzo a que fue sometida, ha comenzado a dudar de los resultados a medida que observa que las promesas no se concretan.
El ritmo de crecimiento de la inflación ha disminuido pero sigue siendo alto con respecto a estándares internacionales, a pesar de que el valor del dólar permanece estable y perjudica a los productos exportables y al turismo receptivo.
Lo sorprendente es que, mientras los informes oficiales insisten en afirmar que crecen los ingresos en dólares por exportaciones de energía y minerales y que el Banco Central compra dólares permanentemente, el gobierno persiste en pedir nuevos préstamos y las reservas siguen siendo negativas. Es evidente que las divisas se van del país sin que se traduzcan en obras de infraestructura o en apoyo de la apertura de nuevas fuentes productivas que generen puestos de trabajo y bienestar.
A la realidad que imponen estas difíciles condiciones se suma la aparición de cada vez más frecuentes casos de situaciones de corrupción que el gobierno no consigue explicar, como el denominado caso Libra o que, como en el caso de la confesa evasión del Jefe de Gabinete Manuel Adorni, no corrige e implícitamente justifica.
Lejos de mostrarse comprensivo y empático con las dificultades que enfrenta la sociedad, el presidente Milei insiste en insultar y despreciar a cualquier crítico, sea opositor o aliado y de agraviar con especial énfasis a los periodistas que formulan denuncias acerca de los casos más oscuros y evidentes. El descontento social es reflejado por las encuestas y su crecimiento es permanente.
Y AHORA QUÉ
Cuando enunciamos estas críticas en las redes sociales o en los debates políticos recibimos mayoritariamente dos cuestionamientos de parte de los ultra defensores del mileismo, a saber:
1. ¿Prefieren que vuelva el kirchnerismo?
2. No hay alternativas a este modelo y si las hubiere, nadie las plantea.
– A la primera pregunta respondemos: No. Siempre nos hemos opuesto al denominado “kirchnerismo” y nos opusimos activamente al modelo populista, despilfarrador y corrupto que terminó con su principal dirigente presa y sus seguidores desorganizados y dispersos. Pero ese fracaso del gobierno anterior no brinda un cheque en blanco para que el gobierno actual entregue nuestros recursos naturales, nos endeude sistemáticamente y empeore las condiciones de vida sin que al cabo de casi tres años veamos una reacción positiva. Sin obra pública, con la infraestructura en caída libre y sin producción industrial, la economía se basa en la exportación de materias primas sin valor agregado y perspectivas solo para el corto plazo.
– A la segunda afirmación respondemos: Quienes dicen que no hay alternativas a este modelo deberían decir “no conocemos alternativas a este modelo”, pero que las hay, las hay.
Destacados economistas nacionales como el doctor Eduardo Conesa o el Licenciado Gustavo Reija, por citar algunos, plantean modelos de desarrollo industrial y crecimiento económico que aumentan la producción y el consumo, la promoción de la economía del conocimiento, la generación de patentes y el enriquecimiento de la materia prima con valor agregado. Necesitamos valores realistas para un dólar artificialmente contenido y obras de infraestructura que permitan bajar los costos logísticos tales como la red federal de autopistas, el puerto de aguas profundas en la Bahía de Sanborombón, los canales del Bermejo o la represa del Paraná Medio, que se financian con la riqueza que producen y abren el camino a un futuro sustentable.
La esperanza está puesta en que el próximo gobierno trabaje en beneficio de los verdaderos intereses nacionales, conciba a la Argentina como un gran país capaz de desarrollar sus capacidades sin subordinarse ni alinearse con potencia alguna y nos haga sentir el orgullo de ser argentinos.
Que el litio se utilice para fabricar baterías con patente nacional que impulsen automóviles argentinos para la exportación. Que impulsemos la extracción de minerales con empresas y capitales propios que permitan que el grueso de las ganancias queden en el país. Que la capacidad y la inteligencia de nuestros profesionales, nuestros trabajadores y nuestros emprendedores encuentren un terreno fértil para su desenvolvimiento.
Hay vida después de Milei y lejos del retorno a las perimidas fórmulas populistas. No se sale del pozo con ajuste sobre ajuste. No se progresa sin crecimiento y desarrollo.
Trabajemos para construir una alternativa virtuosa y diferente. Sin corruptos ni aprovechadores. Trabajemos para construir UN PAÍS COMO DIOS MANDA.
Buenos Aires, 15 de junio de 2026.

JUAN CARLOS NEVES
Presidente de Nueva Unión Ciudadana
