PJ Misiones. Llaman “traidora” a Cristina Britez por haberse acercado a Humada. Arden las brasas bajo las cenizas de la interna. Los congresales del partido están en juego. El sector de Costa de Arguibel refirma que NO cederá a la potencial alianza con el rovirato.
Alcides Cruz │ El Vecinal – La dinámica política no cesa. La rama femenina de la agrupación Amplitud Justicialista lanzó un comunicado de rechazo al acercamiento de Cristina Britez a Cristian Humada, prometiendo entregarles a los congresales de su línea para que obtenga el poder absoluto en el partido. El Congreso define las alianzas y candidaturas de la provincia en el 2027.
La letra define a Cristina Britez como una oportunista, acomodaticia, traidora y volcada a colocarse a tiro de una próxima candidatura en la lista oficialista de Encuentro Misionero. La señala a la exdiputada como una perdedora pertinaz y de haber “hecho la plancha con la Cámpora” en la contienda interna, tal que perdió hasta en Eldorado, su pago natal.
Del lado de activos del “Patria” contraargumentan que Lalo Costa Arguibel es “loquillo” poco confiable cuya conducción es parecida a un buscapié, pelea con todo el mundo y solamente aspira complicar la unidad. Que por su causa en varios municipios “los compañeros no fueron a votar o votaron en contra ya que bajó las listas conformadas y las armó a su antojo manoseando a la militancia y sus referencias.
Cuando Cristina Kirchner se enteró que Cristian Humada había ganado las internas justicialistas en Misiones dijo que “basta que sea el 25% de lo que fue el padre” puede funcionar. Recuérdese que para Cristina los “funcionarios que NO funcionan” son los que NO hacen lo que el pueblo quiere.
Humada es un prototipo gestacional del rovirato hasta que demuestre lo contrario. Su diseñador Miguel Dib dejó su última criatura política. La Renovación veinteñal decidió cambiar la marquesina con la palabreja “Encuentro” mientras que el justicialismo siempre habla de “Unidad”. Diferencia notoria. Lo primero parece una juntada de urracas en el cableado de una esquina; siendo otra cosa el peronismo consiste en compartir el pan.
Un renovador o “encuentrista” jamás puede ser peronista. Pretender que la profundidad filosófica del Papa Francisco le otorgue identidad al servicio del prójimo es un desborde de inconciencia. Peor aún luego del voto de los diputados nacionales – renovadores-2.0-blend-innovadores-encuentristas e tutti cuanti – a los antojos parturientes de Milei. Cuál una esfinge de piedra se vio a Oscar Herrera Ahuad en la marcha universitaria.
En el playón de entrada estaban congregados unos cuantos renovadores – roviristas conocidos; tránsfugas conchabados en el gobierno, que saltan de selfi en selfi. Un día posan como “encuentristas” y otro como peronistas. Son reversibles.
A las 17.30 se abrió la puerta del salón del partido en la avenida López y Planes. Los militantes entraron cantando la Marcha como acto de reconquista. Había ganas de tener alegría. El acto lo organizó la Renovación sin dudas.
Arduo trabajo le espera a Humada (H) de separar a los apócrifos. Máximo Rodríguez pidió que se busque como forajidos del oeste a los que robaron los documentos, bienes de la sede, los bustos de Perón y Evita para meterlos presos. No tiene que ir muy lejos.
Gustavo Arrieta fue contundente. No se trabajó tanto para que el Partido Justicialista de Misiones sea una franquicia más en el modelo del rovirato, que se nutre de las energías de las organizaciones políticas como un monstruo devorador. Come las primicias de la democracia y engorda autocracia, es decir, la suma del poder público.
Hay un oscuro presentimiento. No hay paz ☮ con un renovador cerca. No sea al caso de que la elipsis de las horas por venir desnude un acuerdo del rovirismo con la cúpula del Partido Justicialista Nacional, aún antes de las elecciones internas. Que está todo cocinado tal que el PJ de Misiones esté confirmado dentro del esquema “encuentrista”, espacio lanzado cinco minutos después de la interna peronista. Aquel acuerdo de Néstor Kirchner (año 2002-3) con Rovira fue un cambalache gitano donde el jefe renovador ponía la estructura territorial que el pingüino No tenía ni alcanzaba a armar en la tierra colorada. Ramón Puerta se había negado a ser candidato a vice de Kirchner a propuesta de Eduardo Duhalde.
El peronismo No tiene nada que hacer en ese plato pantagruélico que No calma el hambre de poder existente, cuya voracidad se esconde en las entrañas del Estado. Además, el peronismo debe conquistar intendencias, concejalías para tener poder real. Un cogobierno o una equis cantidad de ministerios NO es negocio.
Cristian Humada cometió su primer error. Alinearse tempranamente a la candidatura de Axel Kicillof. Se contagió de la costumbre de la Renovación. Querer primerear en la piñata para manotear la mayor cantidad de caramelos. Pasó con Scioli. ¿Du you remember?
En el salón de López y Planes se evidenció que la veteranía justicialista votó a un recuerdo. En el nombre del padre Cristian “Hache” ganó la interna con trapisondas de por medio. Eso no se olvida porque NO es una anécdota risueña ya que participaron intendentes renovadores. Por más que Arrieta y Rodríguez enfatizaron que los comicios fueron cuidados en los detalles. Eso se comprobó en el recuento de votos. En 11% del padrón 800 votos de distancia No dan legitimidad de mandato, aunque sí de origen.
Cristian Humada fue un cuadro juvenil que Rovira exhibía en su armado iniciático del 2003 como “el hijo de Julio”. Las conversaciones que el candidato tuvo con los cuadros peronistas de trayectoria fueron bajo el principio de ser un troyano del Supremo Ingeniero. Su objetivo basal es meter al PJ dentro del frasco de Encuentro Misionero. Concretamente es la pelea de fondo de la interna con miras al 2027.
El caudillo y veterano peronista de Garupá, Raúl Armando Ripoll contento y consagrado como el referente del PJ en la localidad.
Cristian “Hache” No cuenta con la confianza de todos los peronistas. Tiene un rodeo de “vacas sagradas” renovadoras que muge con la marca en el orillo. Si bien los interventores coincidieron en recitar el precepto de que el perdedor debe “acompañar” el gobierno del ganador, lejos se está en Misiones de esa realidad.
Arrieta apeló a la prédica evangélica de una “cuestión de fe” de la militancia; esperanza en lo que vendrá a ciegas. La militancia misionera del justicialismo quiere ver para creer. Máximo Rodríguez fue categórico en la descripción de lo que el rovirato hizo en el PJ misionero: cerró sus puertas, lo vació, persiguió, echó del trabajo público y hasta encarceló a compañeros. La memoria, la verdad y la justicia ⚖ también conciernen al flamante presidente H.
El único que puede ordenar el futuro próximo del Partido Justicialista de Misiones se llama Cristian Humada. Para ello es imprescindible, ineludible y necesario como el aire o el agua que diga las siguientes tres palabras mágicas: NO A ROVIRA.

